Misal para el Matrimonio Católico

Misal para el Sacramento del Matrimonio

1. Entrada

La entrada de los novios se realiza de una de las dos maneras previstas: el Padre sale a su encuentro a la puerta y entra con ellos en la iglesia (y con los padres y testigos, según la costumbre); o bien entran los novios (acompañados según costumbre) y el Padre los recibe.

En muchos lugares, se acostumbra a tocar en este momento la marcha nupcial

2. Saludo

Bienvenidos, Novio y Novia, Bienvenidos todos, padres, familiares y amigos. La paz y el gozo de Jesucristo estén hoy, en esta fiesta, con todos vosotros.

Estamos reunidos aquí porque N. y N. se quieren y quieren que ese amor sea cada vez más fuerte y los una toda su vida. Quieren casarse, para que su amor empiece una nueva etapa.

Estamos aquí, celebrando esta fiesta en la Iglesia, porque Dios también está presente en su amor. Él los acompaña y quiere la felicidad de estos novios, más allá de todas las dificultades con las que pueden encontrarse. Una felicidad que se extienda a todos, que pueda ser compartida por todos.

3. Oración colecta

Oremos (pausa). Señor, Dios y Padre nuestro, que al crear a la humanidad quisiste la unión del hombre y de la mujer: une en la fidelidad del amor a estos hijos tuyos que celebran su boda para que amándose cada vez más, den testimonio de tu amor. Por nuestro Señor Jesucristo.

4. Liturgia de la Palabra

Se pueden leer tres lecturas o dos (si son tres, la primera será del Antiguo Testamento, la segunda de las cartas apostólicas y la tercera del evangelio; si son dos, la primera será del Antiguo Testamento o de las cartas apostólicas, y la segunda del evangelio

• Lecturas

Pueden sentarse (pausa, hasta que se hayan acomodado). Vamos a iniciar la primera parte de nuestra celebración de hoy: la lectura de la Palabra de Dios. Las palabras de los apóstoles y de los profetas, la palabra de Jesús en el evangelio, iluminan ahora nuestro encuentro y nos hablan del amor que hoy nos ha reunido aquí. Escuchemos con atención.

• Salmo responsorial

Salmo 127: En el salmo, hacemos nuestro un deseo de felicidad dirigido a unos novios de hace muchos siglos. Un augurio que expresa lo que entonces toda pareja deseaba: tener suerte y trabajo, y tener muchos hijos. Hoy, también nosotros, les deseamos que sean muy felices y que el Señor les bendiga siempre.

• Aleluya

Ahora escucharemos a Jesús que nos habla en el evangelio. Su palabra es siempre una invitación al amor. Hoy, en esta fiesta, esa invitación es más intensa que nunca. Antes, le aclamamos cantando el Aleluya.

• Evangelio

El sacerdote lee el evangelio previamente elegido.

• Homilía

El sacerdote dirigirá algunas palabras a los presentes explicando la palabra de Dios y el sentido del sacramento que va a llevar a cabo.

5. Liturgia del matrimonio

• Interrogatorio

Queridos N. y N. han venido para que el Señor consagre vuestro amor, ante la comunidad aquí reunida, ante la Iglesia. Jesucristo bendice hoy con toda su fuerza su amor; Él es el primer testigo del compromiso que deseáis contraer. Él, por el bautismo los hizo miembros de la familia de Dios. Ahora, por el sacramento del matrimonio, los fortalecerá y los acompañará a lo largo de toda su vida. Es un compromiso que ahora expresarán ante todos nosotros:

- N. y N., ¿venís a contraer matrimonio sin ser coaccionados, libre y voluntariamente?
- Sí, venimos libremente.
- ¿Estáis decididos a amaros y respetaros mutuamente, siguiendo el modo de vida propio del matrimonio, durante toda la vida?
- Sí, estamos decididos.
- ¿Estáis dispuestos a recibir de Dios responsable y amorosamente los hijos, y a educarlos según la ley de Cristo y de su Iglesia?
- Sí, estamos dispuestos.

• Consentimiento

Así, pues, ya que quieren contraer santo matrimonio, unan sus manos, y manifiesten su consentimiento ante Dios y su Iglesia.

Esposo: Yo, N., te recibo a ti, N., como esposa y me entrego a ti, y prometo serte fiel en la prosperidad y en la adversidad, en la salud y en la enfermedad, todos los días de mi vida.
Esposa: Yo, N., te recibo a ti, N., como esposo y me entrego a ti, y prometo serte fiel en la prosperidad y en la adversidad, en la salud y en la enfermedad, todos los días de mi vida.

• Aclamación

Bendigamos al Señor. Demos gracias a Dios (Ritual)

• Bendición de anillos

Bendice y santifica, Señor, el amor de N. y N., y que estos anillos, signo de fidelidad, les recuerden su promesa de amor

• Imposición de anillos

Esposo: N., recibe esta alianza, en señal de mi amor y fidelidad a ti. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.
Esposa: N., recibe esta alianza, en señal de mi amor y fidelidad a ti. En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo.

• Entrega de las Arras

Sacerdote: Bendice, Señor, estas arras, que N. y N. se entregan, y derrama sobre ellos la abundancia de tus bienes.

Esposo: N., recibe estas arras como prenda de la bendición de Dios y signo de los bienes que vamos a compartir.

Esposa: N., recibe estas arras como prenda de la bendición de Dios y signo de los bienes que vamos a compartir.
(Al terminar la entrega de las arras se puede cantar un canto de alabanza).

• Oración de los Fieles

Además de lo que se vaya a pedir normalmente, se agrega una petición especial para los novios como:

Pidamos hoy, muy especialmente, por N. y N. para que el Señor los bendiga y los acompañe. Para que la etapa nueva que hoy empiezan sea fecunda y llena de vitalidad. Para que su vida sea un estímulo de ilusión y de amor para todos los que les conozcan y traten. Para que su amor sea cada día más fuerte. Para que sean felices en todo lo que emprendan. ESCÚCHANOS, PADRE.

6. Liturgia de la eucaristía

La liturgia de la Eucaristía tendrá los mismos elementos que las celebraciones normales, y es conveniente que tenga el relieve que merece (y no quede como un añadido final a la celebración del matrimonio). Entre los elementos que pueden ayudar a darle ese relieve están, por una parte el canto, y por el otro el que los novios ejerzan un papel propio en determinados momentos.

• Presentación de las ofrendas

Será conveniente que los novios lleven las ofrendas al altar, como un signo más de la vinculación de su unión con la presencia de Jesucristo en la Eucaristía.

• Oración sobre las ofrendas

Dios nuestro, que por medio de un sacrificio único, el de Cristo en la Cruz, nos has adoptado como hijos tuyos, concede siempre a tu Iglesia el don de la unidad y de la paz. Por Jesucristo, nuestro Señor.

• Monición al prefacio

Después de celebrar el compromiso de amor incondicional entre N. y N., celebraremos ahora el gesto de amor, la prueba más grande de amor que nos une a todos los cristianos: Jesús, que nos ha amado hasta el extremo de dar la vida por todos, viene a nosotros en el pan y el vino que él mismo nos dejó. Para fortalecer, con este alimento, el amor de N. y N. para llenarnos a todos de su amor. Demos gracias.

• Plegaria eucarística

El prefacio se elige por los esposos es conveniente asegurar, en la plegaria eucarística, el canto del Santo y, si es posible, de la aclamación después de la consagración y el Amén final.

• Padre Nuestro

Alrededor de la misma mesa, a la que Jesucristo nos invita, antes de participar del alimento que él nos da, digamos el Padre Nuestro, la oración de los hijos de Dios.

Al concluir el Padre Nuestro, se suprime el “Líbranos, Señor...” y se dice la bendición sobre los esposos.

• Introducción a la bendición

Ahora, antes de participar de la mesa de Jesucristo, oremos a Dios nuestro Padre para que bendiga y llene de su gracia a estos hijos suyos que hoy se han unido en matrimonio.

• Bendición

Padre santo, que para revelar tus designios quisiste que el amor del hombre y la mujer fuera signo de la alianza que estableciste con tu pueblo, y que la unión de los esposos en el sacramento del matrimonio manifestara las bodas de Cristo con la Iglesia.

Extiende tu mano protectora sobre estos hijos tuyos N. y N. y derrama en sus corazones la gracia del Espíritu Santo. Que a lo largo de su nueva vida común, santificada por este sacramento, se comuniquen los dones de tu amor; y que, siendo el uno para el otro signo de tu presencia, sean en verdad un solo corazón y un solo espíritu. Concédeles, Señor, mantener con su trabajo la vida de su hogar, y educar a sus hijos según el Evangelio, para que formen parte de tu familia santa.

Colma de bendiciones a tu hija N., para que pueda cumplir sus deberes de esposa y madre, y sea el alma y la alegría del hogar. Bendice también a tu hijo N., para que cumpla su misión de esposo fiel y padre solícito. Concede, Padre santo, a quienes se han unido ante ti (y desean acercarse a tu mesa) participar un día en la alegría del banquete eterno. Por Jesucristo nuestro Señor.

• Oración de la paz y gesto de paz

• Comunión

Es conveniente que los novios comulguen bajo las dos especies, comiendo el pan y bebiendo del cáliz (no mojando), para significar así mejor su participación en el cuerpo y la sangre de Cristo.

• Poscomunión

Oremos. Te pedimos, Dios todopoderoso, que aumente en estos hijos tuyos la gracia del sacramento recibido, y los frutos de esta celebración lleguen a todos nosotros. Por Jesucristo Nuestro Señor.

• Bendición final

Queridos novios, que Dios, nuestro Padre, los mantenga siempre en la unidad de su amor, y que la paz de Cristo habite siempre en ustedes y en su hogar.

Que disfruten de la bendición de los hijos, de la alegría de los amigos, de la paz con todos. Sean testigos del amor de Cristo entre los hombres, para que juntos lleguen un día a la felicidad del cielo. Ustedes, pues, esposos, y todos los que han venido a esta fiesta, reciban la bendición de Dios todo poderoso, Padre, Hijo y Espíritu Santo.¡Felicidades!

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